¿Qué es el “Acuerdo de Shanghai” y cómo cambiará el mundo?

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Jim Rickards aprovecha cada presentación que tiene en la prensa para advertir a la audiencia sobre el peligro que representa el “Acuerdo de Shanghai” para la economía mundial, pero ¿en qué consiste realmente?

Rickards sostiene que el pasado 26 de febrero, durante una reunión secreta en Shanghai, funcionarios de altos cargos de instituciones económicas internacionales alcanzaron un acuerdo para devaluar el dólar.  

La idea sería reemplazarlo por los Derechos Especiales de Giro (SDR, por sus siglas en inglés), una “moneda global sintética” (más bien un derecho en potencia sobre cuatro monedas nacionales), creada por el Fondo Monetario Internacional.

En esa reunión secreta participaron Janet Yellen (presidenta de la Reserva Federal), Christine Lagarde (presidenta del FMI), Mario Draghi (presidente del Banco Central Europeo), Jack Lew (Secretario del Tesoro de Estados Unidos) y todas las contrapartes de los bancos centrales y los ministerios de economía de Japón, China, Brasil, Rusia, India y Sudáfrica.

Jim llama al resultado de esa reunión el “Acuerdo de Shanghai” por su similitud con el Acuerdo de Plaza de 1985, la última gran operación respaldada por los bancos centrales para detonar al dólar estadounidenses firmada en el Hotel Plaza de Nueva York.

El mayor peligro que advierte este reconocido especialista en macroeconomía global es que una gran devaluación del dólar causará una inflación considerable en Estados Unidos, y esto cambiará las reglas de juego de toda la economía mundial en su conjunto.

En 2010, el FMI comenzó a ejecutar un plan de 10 años para reemplazar al dólar con los SDR como una moneda de reserva mundial. Una crisis, explica Rickards, podría acelerar mucho este plan, que incluso está publicado en el sitio web del FMI, aunque escondido detrás de un montón de tecnicismos económicos.

En diciembre de 2015, el vocero republicano Paul Ryan incluyó en el tratamiento del presupuesto general una disposición en el que otorgaba mayor poder de voto a China en el FMI. Estos votos fueron entregados a cambio del apoyo del gigante asiático para permitir que los SDR se usen como un plan de rescate mundial en la próxima crisis financiera.

Jim Rickards cree que los bancos centrales al fin tendrán éxito en su afán por eliminar el dinero. Además se anima a aventurar que, cuando llegue el colapso, habrá disturbios, la gente saldrá a prender fuego los bancos y los gobiernos responderán con la intervención de un estado policial neo fascista y la aplicación de la ley marcial.

 

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